Me llamo Agustín y desde que recibo una sesión semanal de reiki, los efectos secundarios de la quimioterapia han disminuido: no tengo vómitos ni náuseas, me noto menos cansado, mis piernas están más fuertes para pasear y montar en bici y los temblores en las manos han disminuido. Además me siento más relajado y optimista